BARCELONA
. 2009
Pilote CPI-8 con barrena continua de diámetros entre 350 mm y 1500 mm, alcanzando profundidades hasta 41 metros.
Una vez perforado el pilote hasta la profundidad requerida, se procede simultáneamente a la extracción de la barrena y al hormigonado mediante el bombeo por el núcleo central de la hélice, manteniendo continuamente durante el proceso de bombeo, la punta de la barrena unos diámetros dentro del hormigón.
Realizado el hormigonado del pilote, se coloca la armadura de hasta 41 metros de longitud, con hormigones diseñados para tal efecto, sin uso de vibración o con el apoyo de un vibrador hidráulico. En los casos que se requiera, la armadura puede introducirse con tubos sónicos en su totalidad, para ensayos Cross-Hole.
Todo el proceso de perforación y hormigonado del pilote queda monitorizado con el sistema de Control de Parámetros (CPR), qué complementado con un ensayo de integridad del pilote, permite un incremento del tope estructural según el Código Técnico CTE al considerar un valor de 5 Mpa.
Como complemento ofrecemos el hormigonado en punta mediante cabezal de perforación extensible de 1,5 m.
Con los equipos de alto par de rotación de hasta 42.300 kg/cm y 20 Tn de empuje, estamos especializados en perforar todo tipo de rocas y realizar los empotramientos requeridos en las mismas.
La principal diferencia radica en el tamaño y la aplicación. Los pilotes son elementos estructurales más grandes, generalmente de mayor diámetro (20-30 cm o más) y se utilizan para transmitir cargas pesadas a capas profundas y resistentes del terreno. Se instalan mediante hinca o perforación.
Los micropilotes, por su parte, son más pequeños, con un diámetro típicamente inferior a 300 mm, y se utilizan para proyectos donde el espacio es limitado o cuando se requiere una solución con menor impacto. Son ideales para suelos con baja capacidad portante o cuando se necesita estabilidad en áreas con acceso complicado, como en rehabilitaciones de edificios antiguos.